Paseando por la calle cogidos de la mano se encontraba una pareja perdida en sus sueños. Él la suelta dulcemente la mano con el único objetivo de abrazarla con cariño. Ella se deja, es más, también le abraza. Juntos siguen andando pensando en silencio tantas cosas que ninguno se atreven a decir.Quieren sentarse antes de llegar a su destino, pero no hay bancos, solo un pequeño muro en el cual ella se sienta. Él se apoya delante y le deja sus manos que tanto le gusta a ella recorrer entre las suyas.
Cansado de estar de pié él también se sube, y deja que ella se tumbe encima con delicadeza, con cariño y al mismo tiempo sintiendo tantas cosas... Pensaba en que no podía ser real lo que estaba
pasando, en que después de tanto casi sin hablar no sabía lo que él quería de verdad y sin embargo no dijo que no a nada, y continuó allí entre los brazos de él feliz de aquel repentino sueño en el que cerró los ojos para no olvidar.Llaman por teléfono, al móvil, entonces se despiertan, se levantan y siguen su camino aun abrazados. Él la coge por los hombros y ella por la cintura. Él, cariñosamente la ofrece un beso en la frente, y otro más. Ella se decide, aunque tímida y se los devuelve. Entonces comienza un “duelo”, sip, en el que un beso lleva a otro beso para ver quien es el último y sin embargo ella nota algo extraño, no se queda en un simple juego sino que va más allá. Ella cuando daba uno de sus besos cambiaba la dirección de su mirada hacia el frente, quizás por su timidez, pero se da cuenta de que él se mantiene, no se si esperando algo o no, pero fue cuando ella se lanzó.
Ella, se rió nerviosa, él le preguntaba qué pasaba, ella sigue sin responder, entonces se lanza él.
Cuando ella se quiere dar cuenta, ya está sentada en una silla únicamente pensando en ese momento en el cual estaba soñando con los ojos cerrados para no olvidar. Y aún entran las dudas de si era un sueño o una realidad.
Pero antes de irse, él la dice si venía un rato. Ella no duda una respuesta afirmativa, pues en cierto modo estaba deseando esa pregunta, para cerciorar de que no eran fantasías de su mente las que le hacían creer lo que había pasado hace un rato.
Y de nuevo empiezan a andar abrazados de nuevo. Nos paramos, y ella le abraza más y más. Y se miran a los ojos. Se suje
tan con la frente y esa mirada no termina, cada uno intenta ver en el interior del otro, investigar sus pensamientos, sin saber tampoco lo que realmente recorre sus mentes.Esa mirada es el mayor recuerdo que ella tendrá de aquella noche para el resto de su vida, el mayor y el más constante porque basta un espejo para recordarla, basta encontrar sus ojos para recordar aquellos instantes que continuaron en un ensueño que aun sabiendo que fue cierto intenta hacerse a la idea de que se convirtió en sueño.
No puedo explicar como después de ya tantos días aun recuerdo cada detalle de aquella tarde, cada minucioso movimiento, comentario… tus ojos al quitarte las gafas sentada yo en aquel muro, o guardándote el anillo para que no se perdiera. Cuando me dijiste abrázame porque sabías que quería pero no me atrevía. En realidad cada segundo que pasé a tu lado. Y por ello, no me puedo olvidar de ti y no hago más que recordarte, pienso en ti constantemente. Cada vez consigo evitar más recuerdos, pero no es lo mismo que olvidarlos, y a altas horas de la noche ya no pued
o evitarlos y vienen a mí y me acuerdo de ti.Lo siento, pero cuando tenía todo esto guardado en mi corazón me sentía atada y sin poder soltarme, porque aun dudo de la veracidad de los que sucedió, y sin embargo me parece tan real… Necesitaba escribirlo y en mi diario no puedo, lleva atrasado desde aquella noche, no he vuelto escribir en él, ni las poesías guardadas en un cofre de mimbre que ya conoces, ni sucesos de otras ocasiones. Las hojas continúan en blanco sin querer llenarse de recuerdos imposibles de olvidar que solo hacen llorar al pensar que nunca más podrán volver a ser realidad. Y sin embargo también debo decir, que ya mis puertas están cerradas, ya no podrías volver a entrar, esto a veces me hace llorar, porque ya no me atrevo ni a hablarte como antes, por no decir que llevamos tiempo sin hablar. Siento que mi corazón se hace pequeño al verte, porque no quiere volver a dejar parte en tu mirada, tiene miedo de perderte, de olvidarte pero no quiere quererte de nuevo, por eso se esconde. Y aunque me duela decirlo, yo con él, del cual quiero dejarme llevar.
Si un día tienes que elegir entre un beso, una mirada y una lágrima, escoge a la lágrima, porque el beso puede ser falso, y la mirada pasajera... pero la lagrima, por muy triste que sea, siempre será verdadera....

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